Comentario de “Un habitante de Carcosa” de Ambrose Bierce
Laura Villalobos Cano
El narrador de esta historia relata su propia experiencia, una experiencia después de la muerte. Se encuentra en un lugar en ruinas que, sin duda alguna, en tiempos pasados habría sido un cementerio. No sabe cómo llegó ahí. La atmósfera está envuelta en un silencio fúnebre. Los sonidos de la naturaleza le hacen, en un instante, recordar lo que había sucedido: la posible razón de su presencia en ese lugar.
El narrador recuerda que enfermó: un ataque de fiebre. Sólo podía estar en cama, pero deseaba salir, así que tal vez escapó. O ¿no sería acaso una ilusión por su fiebre? Se le aparecen un lince y un nativo, quizá de alguna raza primitiva, pero ninguno hizo caso de su presencia. Al mirar en una de las piedras, que se encontraba casi totalmente destrozada, el narrador ve unas escrituras: su nombre y, debajo, la fecha de su nacimiento y de su muerte. ¡Estaba muerto!
El narrador describe muy detalladamente el lugar en el que se encuentra. Al inicio del relato, comenta que algunas personas creen que el cuerpo puede morir antes que el alma.
